|
Donde
descansa la historia.
Bajo el Castillo de Denia, mirando al Mediterráneo, La
Posada del Mar nos ofrece una inolvidable estancia en un emblemático
edificio del siglo XIII.
Las cuidadosa restauración que se ha realizado, desde que
en 1243 el rey Jaume I donara parte de los terrenos a Guillermo
de Cardona, convierten una simple mirada del visitante, en un paseo
por el tiempo en la ciudad de Dénia.
Sus 9 junior Suites y sus 16 habitaciones, todas diferentes y
acogedoras, hacen de La Posada del Mar un lugar especial donde se
respira confort y tranquilidad.
La "Posada del Mar" abre sus puertas al turismo de calidad.
La familia Ferrer ha acometido durante más de dos años
una cuidadosa restauración de las antiguas aduanas. El nuevo
hotel "La Posada del Mar" abrió sus puertas el
pasado viernes al turismo de calidad que pretenda disfrutar de su
situación privilegiada en uno de los barrios más pintorescos
de Denia.
La iniciativa ha sido llevada a cabo por la familia Ferrer, que
ha acometido durante más de dos años una cuidadosa
restauración del emblemático edificio de las antiguas
aduanas, cuya historia se remonta casi ocho siglos atrás,
cuando el rey Jaime I el Conquistador, donara los terrenos al templario
Guillermo de Cardona, para edificar unas instalaciones necesarias
para las gentes de la mar.
Según el promotor, Miguel Ferrer, cuya empresa de alquiler
y promoción fue una de las pioneras del turismo en la Marina
Alta, la restauración de este edificio fue acometida en un
primer momento con el fin de destinarlo a viviendas, lo que a la
postre sería finalmente desechado por su singularidad y situación,
a favor de hacerlo funcionar como un hotel con encanto, donde destaca
el arco de la entrada que han mantenido intacto en su esctructura.
El destino del hotel, según explica, "fue concebido
por la necesidad de hacer participar al público del disfrute
de este monumento singular, que al estar enclavado en una de las
zonas más pintorescas de Denia, le otorgase ese encanto especial
que es para el visitante poder dirigir su vista al mediterráneo
desde todas las habitaciones, y al tiempo poder gozar de la variada
oferta gastronómica y de ocio con que cuenta la Marina Alta".
Para ello, según explica, "la restauración ha
tratado de respetar escrupulosamente en la medida de lo posible
las características del edificio, como "les portalaes"
cuidadosamente restauradas, y la utilización de los mismos
componentes que antaño, que se han traducido en poder contar
con una antigua pared de piedra de tosca que es una verdadera obra
de arte".
Todo este proceso, se ha visto completado tratando de darle al
establecimiento un aire marino, para seguir con la tradición
ancestral de esta familia de armadores, lo que les ha hecho que
a la hora de acometer la decoración hayan empleado parte
de su colección de artilugios marineros como una bitácora,
una colección de ánforas, una barandilla de nudos,
o varios cuadros de barcos.
Estas reminiscencias marineras, sumergen al visitante en un cálido
ambiente mediterráneo que se percibe en todas sus habitaciones
y suites -que por otra parte presentan como rasgo singular que son
diferentes de unas a otras aunque con el mismo nivel de confort-,
y su esplendorosa suite junior de más de cien metros cuyas
dos terrazas posibilitan alternar la vista del milenario "Castell
de Denia", con esas vistas al mar que si bien resultan placenteras
durante el día, traspasan el umbral de lo idílico
cuando se realizan tras la puesta de sol.
Esta oferta de alojamiento turístico, fue calificada por
los presentes en la inauguración como "un ejemplo de
la calidad que debe imperar en el turismo del S.XXI en Denia, en
cuanto que demuestra que la funcionalidad y el respeto a las características
de los edificios históricos no tienen porqué estar
reñidos".
|